Con frecuencia, los problemas de pareja aumentan cuando nace un hijo. El cansancio, la presión que sentimos por ser buenos padres, las nuevas responsabilidades y demandas, la falta de tiempo para dedicarle al otro, la falta de autonomía, el cambio en las libertades y la presencia de una depresión u otra patología post; pueden fácilmente arrastrar las parejas a un proceso de crisis.

Si tú y tu pareja notan que están teniendo peleas frecuentes, acumulando rencor, sienten que se han distanciado o poco entendidos y apoyados; un proceso terapéutico puede ayudarlos a reorganizarse y adaptarse a la nueva realidad y facilitar el paso hacia construir y consolidar una familia feliz.

 

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Pareja feliz con hijos

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